jueves, 28 de mayo de 2009

Chávez. Un revolucionario muy cobarde y aprendiz de dictador.


Ya no se trata de cómo se escondió la ultima vez, para salvar su vida y le rogo y lloro a su guardia para que no lo matara, pensando que ese era el propósito de este. No, porque en ese momento estaba salvando su vida, como un combatiente de un golpe militar, estaba en guerra y dentro de ello todo es válido.

No, esta vez se trata del miedo a vivir. De pronto se encuentra en que no hay lugar seguro para él, salvo los países que pueden sacarle provecho a su país, en el petróleo, o en su territorio, nadie más está dispuesto a tenderle la mano con amor, con afecto, él lo sabe, se ha dado cuenta que está solo, muy solo.

Todo empezó como el bravucón que es, a desafiar a EEUU y a soltarle sus ligerezas a Bush, lo cual caía en gracia a la mayoría del mundo, pero su gran bocaza lo llevo a mas y mas estupideces soltando su incontenible lengua, aprovechando que EEUU estaba demasiado ocupado con el cambio de gobierno, y las quejas de sus ciudadanos sobre sus hijos ocupándose de guerras inútiles y dudosas, fuera de su propia patria.

Entonces Chávez quiso seguir siendo gracioso, jalándole las barbas al tío Sam, aparentemente esto granjeaba popularidad entre sus seguidores, y respeto con los países vecinos.

Pero sin darse cuenta fue envolviéndose en una maraña de problemas, que de seguro ni el mismo quiso, ni planeo.

En afán de tener algún país amigo para poder esconderse por si el impero extendía sus garras hasta el palacio de Miraflores para callarlo y antes de terminar con Sadan o Noriega. Empezó a coquetear justamente con los que podían darle asilo y que fuesen acérrimos “enemigos” de EEUU.

Así su loca travesía lo llevo a convertirse en un respetado líder en Palestina, un gran amigo de Rusia, magnificas relaciones con Libia, Irak, Irán, China, y de pronto se sintió más alto más seguro, y se volvió insoportablemente creído de su propio poder. El mismo poder que hoy lo aísla, lo acobarda, y lo encierra en un mundo donde todos esperan sacar el mejor provecho, este dicharachero, cantante, bufón y aprendiz de dictador, Hijo de Fidel Castro, llevando las riendas del cuarto país en reservas petroleras del planeta.

Y empezó a creer en su propia mentira, su propio invento, ser un prócer nacional, superar a Bolívar, y lograr conquistas más importantes que las de Marco Polo.

Y se acercaron a él, los que por siglos han estado entre sus propias luchas de ignorancia política y creciente avaricia de poder, países de  América Latina en quiebra, pero deseosos de obtener una parte del tesoro de Venezuela, ya convertido en un botín personal de Chávez.

Desde el cono sur los mas avariciosos políticos entregaron sin reservas en el  apoyo a un proyecto “Bolivariano” que ellos mismo desconocen y que tampoco les interés mas allá de lograr en ello, una continuidad en el poder que hoy ostentan.

Argentina un país en quiebra, con un gobierno desastroso y una ciudadanía incoherente entre lo que habla y practica, su historia así lo demuestra.

Bolivia, un país desesperado porque alguien le preste atención, lo escuche, lo mime, lo quiera un poco, despreciado por sus vecinos, y en conflicto con otros, y con más golpes militares en su haber, que años de independencia.

Y así se sumaron incondicionales “ganapanes” Ecuador, con un presidente que se mira más al espejo que lo que contempla a su pueblo, Nicaragua, con un individuo nefasto violador, alcohólico, y terrorista, deseoso de algún apoyo de quien sea, y la lista sería tan larga como vergonzosa, donde lo unico que prevalece, no son los interés hacia los pueblos oprimidos y su posible elevación social y calidad de vida, solo se trata de intereses personales, avaricia, codicia, venganzas, nada que conduzca a esta sufrida Latinoamérica, a un oasis de paz y progreso.

Y allí Chávez, en el país de los ciegos, sintiéndose rey, aun que su corte se ría a sus espaldas y solo lo vean como la punta de lanza, el bufón, y el peón mas sacrificable por su locura , por si algo milagroso sucede, y decide el imperio acabar con esta locura llamada comunismo, disfrazada de socialismo, que mantiene prisionero a sus ciudadanos, como en China, Cuba, y con la ridiculez que en el país donde se invento esta gesta, Rusia, allí ya no existe, fracaso. Al oso solo le quedaron las pelotas al descubierto y con el mismo frio de la miseria de antaño, las misma pelotas que ya no encontraremos en Chávez, porque las perdió en la aventura que se convirtió en su propia cárcel, de terror, desconfianza y miedo a su propia revolución.

Abel Desestress